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DEGRADACIÓN Y REALIDAD DE LA COMUNICACIÓN EN ECUADOR.“Entrevista a cambio de un almuerzo…”

La comunicación social en nuestro país vive una serie de circunstancias dignas del análisis y enfoque más sesudo posible, realidad y degradación, ahora más compleja y tenaz debido a la potencia alcanzada por las redes sociales en los últimos años.
Debemos recordar que en Ecuador, por dos oportunidades en la historia de la comunicación, gobiernos de turno profesionalizaron a personas que han realizado práctica periodística por varios años. Guillermo Rodríguez en 1975 expidió la Ley de Ejercicio Profesional del Periodista y la FENAPE entregó “certificados de profesionales a empíricos”; y, Rafael Correa en 2013 creo la Ley Orgánica de Comunicación que obligó a los no profesionales a estudiar; pero, también, con este marco jurídico persiguió a medios y comunicadores.
Para poner en contexto debemos puntualizar que existen muchos personajes o ciudadanos comunes que realizan actividades de comunicación social, como comunicadores sociales o periodistas, que además se presentan de esta forma engañando a los medios, a la sociedad, y sobre todo a sí mismos; situación que, también, ha permitido la explotación de estas personas. Gente que estuvo en el pre universitario, en primer año, segundo, tercero, hasta cuarto pero no se graduaron en las respectivas facultades de comunicación del país.
Sobre la capacidad, el conocimiento, experiencia, la audacia y los resultados obtenidos, se merecen otro análisis, porque seguro que hay comunicadores profesionales que no responden a la altura de los títulos obtenidos.
La presencia de esta gente ha abaratado el mercado de la comunicación, porque se venden y se compran al mejor postor, llegando al colmo de canjear “una entrevista a cambio del almuerzo o una botella de licor”, la situación económica de estas personas, es tan precoz, que se ven obligados a estas penurias. Pasando por individuos que cobran pequeñas cantidades de dinero para organizar y coordinar eventos que necesitan de la comunicación para su difusión, se trata de convocar a eventos, ruedas de prensa, concentraciones, programas, etc.
Pero si esto sucede con los no profesionales de la comunicación, estos han provocado la existencia de gremios de periodistas que en igual forma han traído a menos a la profesión, para muestra dos botones:
1.- La Confederación Nacional de Periodistas del Ecuador, (CNPE), fundada desde octubre de 1957 y con sede en Manabí, en google aparece el nombre de Dumar Iglesias como titular del gremio; no tienen página en internet, ni redes; gremio manejado por un grupo de vivísimos que se han pasado los últimos años realizando homenajes a personalidades e instituciones, con la entrega de diplomas, acuerdos, bustos de personajes de la historia del país (Eloy Alfaro, Juan Montalvo) en los mejores escenarios del país, todo a cambio de una aval económico. En igual forma negocian con la entrega de “doctorados honoris causa” a buen precio, hay ciudadanos hombres y mujeres que no escatiman recursos a cambio de estos títulos.
2.- El Círculo de Prensa del Ecuador (CPE) fundado en agosto de 1937, es otro gremio que ha sido manejado los últimos años, por una familia, el titular actual es el Ingeniero Adonnis Arévalo, hijo de Tannhauser Arévalo, quien le heredó la dirección, y que de comunicación lo único que tiene es la cámara de video e imagen que maneja. Esta gente se pasa realizando coberturas de eventos culturales, artísticos y la promoción de productos, mientras cada sesión solemne termina en gran chupe y farra; por lo menos tienen publicaciones en facebook, nada profesional.
Esta es la historia de la comunicación en el país, sin dejar de recordar la presencia de agentes civiles, policiales y militares con credencial de comunicadores colgadas al pecho, desde el siglo anterior, acreditados en la Presidencia de la República, Asamblea Nacional, en organismos e instituciones públicos y privados.

Ernesto Villacís Mejia

Categories: Editoriales
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