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Imbabura visibiliza la partería ancestral como parte integral de la salud sexual y reproductiva y del cuidado de la vida

Warmi Imbabura, programa emblemático de la Prefectura Ciudadana de Imbabura, presentó el libro y documental bilingüe “Pakarichiy hampikuna: Relatos de la partería y la salud ancestral”, una obra que recoge experiencias, saberes y prácticas de distintos pueblos, nacionalidades y comunidades del país.

El proceso surge tras el I Encuentro Internacional de Partería y Salud Ancestral 2024, impulsado por Warmi Imbabura junto a organizaciones de parteras y sanadoras ancestrales como el Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Warmikuna, Comité Central de Mujeres Unorcac, Pakarinchik Warmikuna y organizaciones comunitarias de Cotacachi y Otavalo. El encuentro reunió a 379 participantes y representantes de 19 provincias del país, consolidando un espacio de diálogo y visibilización de la salud ancestral.

Si bien la partería ha sido históricamente sostenida por mujeres, el proceso reconoce también la participación de hombres en estos saberes. De 98 parteras y parteros mapeados, el 88 % corresponde a mujeres y el 12 % a hombres, así como la diversidad de identidades culturales que los practican, incluyendo el pueblo Kichwa, población afroecuatoriana, nacionalidad Awá y población mestiza.

Más allá del parto, un enfoque integral de la salud de las mujeres

El libro y documental amplían la comprensión de la partería, no limitada al momento del parto, sino entendida como un sistema de cuidado que acompaña a las mujeres a lo largo de su vida. Este enfoque integra salud sexual y reproductiva, acompañamiento emocional y sanación corporal y espiritual, vinculando la partería con prácticas comunitarias de bienestar y cuidado.

Más que mirar al pasado, el proyecto abre una reflexión sobre cómo los saberes comunitarios dialogan con los sistemas contemporáneos de salud. Una de las parteras participantes en el proceso destacó que su labor va más allá de la atención del parto. Zoila Congo, partera del pueblo afroecuatoriano, señaló que su interés por los saberes ancestrales nació desde muy joven, “tengo que aprender, porque esto es dar vida. Muchas mujeres de mi comunidad me han necesitado no solo para la partería, sino también para sanar, acompañar y cuidar. Cuando alguien se siente mal, voy, busco las plantas y ayudo con lo que aprendí de mi abuelita y de los años acompañando a las mujeres”.

A esta experiencia se suma el testimonio de mujeres que han sido acompañadas por estos saberes. Guissela Ichau manifestó que, “con la partera me siente acompañada, escuchada y respetada. No solo acudí a ella para el momento del parto, sino que quise ser acompañada durante todo el embarazo, desde el cuidado, la confianza y el sentir que mi cuerpo y mis decisiones son importantes”.

Un saber vigente en medio de brechas estructurales

A pesar de su relevancia, la partería ancestral enfrenta múltiples desafíos. Datos levantados en procesos territoriales evidencian que el 44 % de parteras y parteros no cuentan con acreditación en el sistema de salud, reflejando una brecha en su reconocimiento institucional.

Además, factores como la discriminación por razones de género, etnia y territorio, así como la falta de relevo generacional, ponen en riesgo la continuidad de estos saberes. En Ecuador, la discusión sobre partería ancestral también se relaciona con el derecho a una atención digna en salud. Según la ENVIGMU 2019, el 48 % de mujeres ha experimentado algún tipo de violencia gineco – obstétrica, cifra que asciende al 70 % en mujeres indígenas.

El proceso que da origen a esta obra se vincula con el fortalecimiento de la organización de parteras a nivel nacional, impulsado desde espacios como el Primer Congreso Nacional de Partería Ancestral, donde se planteó la necesidad de su reconocimiento dentro del sistema público de salud.

Reconocimiento, derechos y política pública

La viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, señaló que este tipo de iniciativas aportan a una transformación estructural, es “reconocer la partería es reconocer el trabajo de cuidado que históricamente ha sido sostenido por mujeres, pero también por comunidades enteras. Es avanzar hacia sistemas de salud más humanos, interculturales, plurinacionales y respetuosos de la diversidad”.

Desde Warmi Imbabura, este enfoque se concreta en servicios de medicina ancestral y atención comunitaria. Entre 2024 y 2026 se registraron más de 5.500 atenciones en sanación ancestral y partería, integrando prácticas de herbolaria, sanación energética y acompañamiento comunitario.

Memoria viva y proyección nacional

La primera edición contempla la impresión de 1.000 ejemplares físicos, que serán distribuidos en espacios comunitarios, académicos e institucionales. Además, el contenido estará disponible en formato digital para facilitar su acceso y circulación a nivel nacional.

A través de relatos en primera persona, la obra evidencia que la partería no es una práctica del pasado, sino un conocimiento vigente que continúa sosteniendo la vida en las comunidades.

El lanzamiento forma parte de una agenda nacional que incluye presentaciones en Ibarra y Quito, con el objetivo de ampliar el debate sobre la salud ancestral y su lugar en los sistemas contemporáneos.

“Pakarichiy hampikuna” es también una invitación a mirar de frente a quienes, durante generaciones, han sostenido la vida desde las comunidades, y un llamado a que el nacimiento vuelva a ser un acto de dignidad, cuidado y humanidad.

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