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La Cámara de Comercio de Quito (CCQ) celebró la Noche Violeta, un espacio que puso en el centro del debate y la acción el rol del liderazgo femenino en el desarrollo empresarial del país.
En esta edición, la institución entregó 13 reconocimientos a empresas y mujeres que, desde distintos ámbitos, están generando impacto real y sostenido en el crecimiento empresarial y profesional de las mujeres.
El evento reunió a líderes empresariales, socios CCQ y representantes del sector público en una noche que evidenció que el liderazgo femenino no es una tendencia, sino una fuerza que está transformando la forma en que se construyen las organizaciones y se toman decisiones en el país.
En el ámbito empresarial, la CCQ reconoció a organizaciones que han incorporado la equidad de género como un eje estratégico de gestión y desarrollo del talento. Las empresas distinguidas fueron: Tipti, Produbanco Grupo Promérica, Roche, Tonicorp, De Una, Mead Johnson Nutrition, Crepes & Waffles, Lundin Gold, Grant Thornton Ecuadory TresCloud, por su compromiso con la generación de oportunidades y el fortalecimiento del liderazgo femenino dentro de sus estructuras.
Asimismo, reconoció a mujeres que, desde el emprendimiento, el arte y la gestión pública, están liderando procesos de transformación en el país. Entre ellas: Pamela Salvador, CEO y co fundadora de Keif Probióticos; Alexandra Cabanilla, artista ecuatoriana con trayectoria internacional; y Carolina Andrade, Secretaria de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos.
Durante su intervención, Mónica Heller, presidenta de la Cámara de Comercio de Quito, enfatizó que es fundamental transformar las visiones en acciones concretas:
“En lo personal, he procurado que mi aporte al país no se quede únicamente en la generación de empresa o en la participación gremial. He buscado abrir espacios, impulsar iniciativas y trabajar en proyectos que permitan que más mujeres accedan a oportunidades reales de desarrollo. Pero con el tiempo entendí algo importante: esto no puede depender de una persona. Las convicciones personales, si no se institucionalizan, se diluyen. Y cuando se diluyen, se convierten en discursos que suenan bien, pero que no generan impacto. Por eso era fundamental llevar esta visión a la institución que hoy represento”.




