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Bombazo arancelario: sálvese quien pueda

César Montaño Galarza

Los aranceles son cargas económicas -impuestos o tarifas- aplicadas desde la antigüedad en Mesopotamia, Egipto y Roma, en el comercio internacional de productos que se importan o exportan; han servido para obtener recursos económicos, también se han usado como instrumentos clave de políticas proteccionistas de sectores productivos e industrias nacionales frente a la competencia con productos del exterior, además, para equilibrar balanzas comerciales, con fines políticos y hasta geopolíticos.

En especial, a partir del acuerdo GATT de 1947 y la creación de la OMC en 1995, se busca aceleradamente eliminar los aranceles en el comercio, allanando los caminos del libre mercado y profundizando la globalización; esto se instrumenta normalmente por medio de reformas normativas nacionales, suscripción y puesta en práctica de acuerdos comerciales entre países o, mediante la aplicación de regulaciones de procesos de integración regional como la Comunidad Andina con su mercado integrado o intracomunitario.

Sin embargo, EE. UU. acaba de desatar una tormenta comercial aplicando nuevos aranceles a más de 180 países, lo cual genera críticas por los posibles efectos: impacto en la economía global e inversiones porque puede frenar el crecimiento económico e incrementar costos para los consumidores y pérdida de competitividad de las empresas; deslocalización de empleos, golpe a la cadena de suministro global por reubicación de la producción; tensiones diplomáticas, espiral de represalias y ruptura de alianzas comerciales y de cooperación; repercusiones en los sectores agrícola, tecnológico y de manufactura; remezón político en EE. UU. -polarización entre proteccionistas y aperturistas-, e inestabilidad internacional; posible agravamiento de la crisis capaz de ocasionar una recesión económica generalizada o, al contrario, una potencial salida negociada; desafía a la OMC y a los acuerdos vigentes.

El ministro de comercio chino Wang Wentao dijo: “no hay ganadores en una guerra comercial”. EE. UU. ha dado un golpe de timón en el escenario mundial obligando al resto a fortalecer sus economías y a replantear las estrategias comerciales, esto incluye nuevos acuerdos no solo con la potencia del norte, sino, además, con países amigos y aliados estratégicos reconocidos por cumplir lo pactado, garantizar la democracia y luchar contra las mafias delincuenciales. Importante asunto para tener en cuenta en la próxima elección del nuevo gobierno.

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